La ciudad estaba consternada porque la mechita, como se le conoce al rojo de Cali, estaba a pocas instancias de coronarse campeón del torneo nacional por primera vez, y de esta manera sacudirse y quitarse el mito urbano de la maldición del garabato, la cual había sido impuesta por un hincha rojo, que dijo que el América nunca seria campeón, pero en esta ocasión se desmitificaría esta maldición por que el América lo logro al igual que mi mamá, así aquel 19 de diciembre de 1979, mientras el América se jugaba su estrella en la cancha yo Gustavo Andrés Recalde Vásquez, nacía en el hospital Joaquín Paz Borrero del tradicional barrio Alfonso López.
No cabe duda del porque hoy por hoy yo sea hincha de la mechita, del escarlata, de los diablo rojos de Cali. A pesar de que cuando era pequeño mi hermano mayor hincha del Deportivo Cali, me llevara al estadio cuando jugaba su equipo además de comprarme el uniforme verde y chocholiarme con tal de que fuera hincha del Cali, lo que no sucedió porque después de que ya tuve uso de razón no volví con él al estadio, además de no ponerme los uniformes que me compraba.
Estudie en escuela publica mi primaria, no se si desde allí se pudo ir creando la cual yo considero vocación, la de ser un comunicador, porque hablaba con todo el mundo, era muy sociable incluso organizaba paseos, salidas a cines, museos y tal vez no era el más pintoso del salón, pero si podría decir que tenia mi poder de convencimiento, ese que en la Universidad llaman retórica.
Desde muy pequeño entre en contacto con los medios de mi época, mi Viejo y desaparecido padre, pero no olvidado Álvaro Recalde, escuchaba las transmisiones de la vuelta a Colombia, además de fútbol en su radio transistor, además de música esa buena música que hoy me sigue gustando, para oírla y bailarla, la salsa como se le conoce; la de la Fania, como por ejemplo sonido bestial de Richie Ray, la de la sonora matancera, entres otras orquestas conocidas, todo esto no es de gratis ya que, mi mamá Sarita vasquez me cuenta que cuando mis otros dos hermanos Bladimir y Huverney eran pequeños y como no tenian quien los cuidara se los llevaban para Juanchito, en donde en esa época les prestaban alguna cama para que durmieran mientras, ellos azotaban baldosa al ritmo de la música de la época.

La intención de ser comunicador siempre ha estado en mí, solo que por cosas de la vida no se había podido, haber pasado en mi vida laboral por un instituto de radio, hizo que se me abriera un poco la oportunidad de trabajar en la emisora de universidad, además de la ayuda de un amigo y los conocimientos que tenia en la parte técnica.


1 comentario:
Y quién se lo iba a imaginar, pero a ratos parece como si hubieras prestado mucho de tu historia para la Sucursal del cielo, ese tono que tiene al comienzo me gusta mucho, podría ser narrado en radio o alrededor de una fogata que espera escuchar aventuras.
Publicar un comentario